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Exportaciones chinas a EE. UU. caen, pero se compensan con dinamismo en otras regiones
来源: 编辑:编辑部 发布:2026/01/28 08:54:00
El comercio exterior de China constituye hoy uno de los pilares del transporte marítimo mundial: su industria manufacturera alimenta las principales rutas oceánicas y sostiene una parte significativa de la demanda global de servicios portuarios y de transporte de contenedores. A contracorriente de los pronósticos más pesimistas, las exportaciones chinas no solo han resistido las agresivas políticas comerciales impulsadas por Donald Trump, sino que cerró el último año con cifras históricas.
Según un artículo publicado en Bloomberg, “la buena noticia para China es que su máquina exportadora sigue funcionando plenamente. Incluso podría describirse como próspera, pese a los aranceles de Estados Unidos”. El dato más contundente es el superávit comercial: en 2025 superó por primera vez el billón de dólares, una cifra récord “cargada de implicancias”. En términos prácticos, esto significa que, medido por el envío constante de bienes hacia el resto del mundo, “la globalización no ha sido desmantelada por los gravámenes impuestos por la Casa Blanca”.
Este desempeño adquiere mayor relevancia si se considera el débil contexto interno. El crecimiento del cuarto trimestre fue “el más bajo desde la reapertura tras el Covid en 2022”, y varios indicadores muestran una economía que avanza con dificultad. Sin embargo, el frente externo sigue funcionando como ancla de estabilidad. El comercio, aunque se proyecta al alza este año, lo hará a un ritmo más lento, en un entorno de crecientes fricciones geopolíticas.
El comercio tiende a encontrar su camino
Trump, en su segundo mandato, continúa presionando el sistema. El fin de semana, incluso amenazó con imponer aranceles a países europeos que se oponen a su intención de adquirir Groenlandia. Pese a ello, el comercio mundial no ha colapsado. “Así como el agua encuentra su nivel, el comercio tiende a encontrar su camino. Si una vía se bloquea, el arbitraje de bienes y servicios buscará la siguiente mejor alternativa”, afirmó Alan Taylor, profesor de la Universidad de Columbia y miembro del comité de tasas del Banco de Inglaterra.
Ese “camino alternativo” ya es visible. Las exportaciones chinas a Estados Unidos se desplomaron en diciembre y la participación del mercado estadounidense cayó a un mínimo histórico de 11% del total. Pero ese retroceso fue compensado por un mayor dinamismo en otras regiones: los envíos al Sudeste Asiático crecieron 13%, a la Unión Europea 8% y al Reino Unido en una proporción similar. En lugar de desaparecer, el comercio se está reconfigurando.
Este reequilibrio, sin embargo, no está exento de riesgos. Gran parte de la economía china enfrenta presiones deflacionarias, lo que ha reducido los precios de exportación hacia estos nuevos destinos. Bloomberg advierte que países como Francia y Alemania, hoy receptores clave, podrían verse tentados a “comenzar a contraatacar”. El sector de vehículos eléctricos aparece como uno de los más expuestos. La Unión Europea ya impuso aranceles, aunque analiza reemplazarlos por precios mínimos, una alternativa que podría “aliviar las tensiones con China”. El Reino Unido, en cambio, se mantiene más abierto: BYD registró un aumento de más de cinco veces en sus ventas al mercado británico en 2025.
Meta de crecimiento cumplida
La dependencia de la demanda externa quedó nuevamente en evidencia con los datos publicados esta semana. El PIB creció 4,5% interanual en el cuarto trimestre, pero las ventas del retail decepcionaron y la inversión se debilitó. Aunque China alcanzó la meta oficial de crecimiento de 5%, lo hizo “por muy poco”. Aun así, las autoridades se resisten a lanzar un estímulo masivo.
En este escenario, el sector exportador mantiene la primacía. Pekín tampoco parece dispuesto a permitir una apreciación significativa del yuan. Aunque la moneda subió cerca de 5% en el último año, fue un avance moderado frente a otras divisas asiáticas. Como señala Bloomberg, una razón plausible es que los recortes de tasas tienden a debilitar la moneda, y los economistas anticipan solo una flexibilización gradual.
Para Taylor, más allá de las políticas, la globalización también ha sido impulsada por avances tecnológicos. El costo y la velocidad del transporte de carga han caído desde mediados del siglo XIX. Por ejemplo, el trayecto que va desde la llegada del primer vapor postal a Singapur en 1845 hasta el atraque del mayor portacontenedores del mundo en 2019. Pese a guerras y crisis, “la resiliencia del comercio es uno de los grandes factores que hoy juegan a favor de la economía mundial”. Por ahora, China sigue siendo uno de sus principales.