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    Sector portacontenedor, paradójicamente, podría beneficiarse del conflicto en el Golfo Pérsico

    来源:    编辑:编辑部    发布:2026/03/24 09:54:23

    Tras el término del Año Nuevo lunar, la atención de la industria marítima y logística global se desplazó rápidamente hacia un desarrollo mucho más trascendental: la escalada del conflicto en Irán y sus potenciales efectos sobre las cadenas de suministro internacionales. Según el analista de la industria marítima, portuaria y logística Jon Monroe, todo lo que hasta hace pocos días dominaba las conversaciones del sector ha quedado en segundo plano frente a una crisis geopolítica que podría tener profundas consecuencias para el comercio mundial.

    “El conflicto en Irán podría generar efectos en cascada en las cadenas de suministro globales”, advierte Monroe, al subrayar la importancia estratégica del Golfo Pérsico para el transporte marítimo.

    Uno de los focos de mayor preocupación es el Estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de paso del comercio energético global. Cada día, alrededor de una quinta parte del petróleo mundial y una porción relevante del gas natural licuado (GNL) transitan por esta estrecha vía marítima. “Cualquier interrupción podría elevar rápidamente los precios de la energía y obligar a las navieras a reconsiderar sus rutas y su exposición al riesgo”, señala el analista.

    Impacto no se limita al transporte de hidrocarburos

    Monroe advierte que un aumento del precio del combustible tendría efectos directos sobre el transporte marítimo de contenedores- y ya los está teniendo- dado que el búnker representa uno de los principales costos operativos de los buques. “Costos más altos de combustible, primas de seguro de guerra más elevadas y la necesidad de desviar buques lejos de zonas de conflicto ejercen presión al alza sobre las tarifas de flete”, explica.

    La situación también podría afectar la disponibilidad de capacidad en el mercado. De acuerdo con reportes citados por Monroe, más de 270.000 TEUs de capacidad de portacontenedores se encuentran atrapados en el Golfo Pérsico a medida que la crisis se intensifica. Otros informes elevan esa cifra a 138 buques y cerca de 400.000 TEU retenidos en la zona.

    Ante este escenario, varias líneas navieras han optado por suspender servicios hacia y desde Medio Oriente. Puertos en Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Bahréin, Omán y Arabia Saudita ya estarían experimentando interrupciones significativas en los servicios marítimos, mientras las compañías reevaluan los riesgos operativos.

    La paralización parcial de estos flujos también podría generar efectos indirectos en otras rutas marítimas. Buques que normalmente operan en Medio Oriente podrían ser reposicionados en otras rutas, alterando los itinerarios establecidos y reduciendo la capacidad disponible en corredores clave del comercio global, incluido el Transpacífico.

    Sin embargo, la crisis podría reportar beneficios

    Paradojalmente, Monroe señala que este tipo de disrupciones geopolíticas puede terminar otorgando cierto alivio a las navieras en contextos de demanda débil. “Cuando eventos geopolíticos importantes interrumpen rutas comerciales o patrones de despliegue de buques, la capacidad puede ajustarse rápidamente”, indica. Incluso “la mera percepción de riesgo puede desencadenar ajustes operativos que retiran capacidad de la red global”.

    Esto resulta particularmente relevante considerando que, antes del conflicto, el sector enfrentaba un escenario complejo. A pesar de los esfuerzos de las líneas navieras por gestionar la oferta —incluyendo más de 130 cancelaciones de itinerarios (blank sailings) durante el período del Año Nuevo Lunar— las tarifas spot venían cayendo y las señales de demanda seguían siendo débiles.

    En ese contexto, la guerra en Irán introduce una nueva variable en el mercado. Aunque aún es prematuro estimar la duración o la magnitud de la crisis, Monroe sostiene que la disrupción en las redes de transporte marítimo y en los flujos energéticos podría terminar ajustando el mercado.

    “La interrupción de las redes globales de transporte y de los flujos de energía podría generar el ajuste de mercado que las líneas navieras necesitan para estabilizar las tarifas”, concluye el analista.