En 2024 Apple presentó Apple Intelligence como su gran respuesta a la carrera por la inteligencia artificial que se había iniciado apenas unos meses atrás. Su gran promesa era una Siri capaz de entender el contexto personal del usuario y ejecutar tareas complejas entre aplicaciones. Pero la realidad fue muy distinta. Esas funciones más ambiciosas se retrasaron una, y la versión prometida originalmente para 2025 nunca llegó a materializarse en la fecha anunciada, lo que terminó derivando en un problema para la compañía de la manzana. Mientras la competencia avanzaba, eran incapaces de entrar a la carrera de la inteligencia artificial.
Esa falta de capacidad de liderazgo se materializó en enero, cuando Apple anunció un acuerdo plurianual mediante el cual usaría el modelo Gemini de Google, junto con su tecnología de computación en la nube, para potenciar nuevas funciones de inteligencia artificial de Siri. Aunque las cifras exactas no se hicieron públicas, Bloomberg, CNBC y Financial Times situaron el coste en torno a mil millones de dólares al año por el uso de un modelo avanzado de 1,2 billones de parámetros. Apple rompía así con quince años de controlar por completo su software pasando a depender de un competidor para la pieza más visible de su ecosistema de inteligencia artificial.
Fruto de esta alianza, Apple anunció a principios de junio, en su conferencia anual de desarrolladores (WWDC por sus siglas en inglés), una nueva etapa en su apuesta por la inteligencia artificial que podría cambiar por completo su posición. El asistente de la compañía, Siri, sumaba un apellido, Siri AI, para dejar claro su transformación en un chatbot vitaminado y personalizado que por fin podrá compararse con Alexa+ o Gemini de la competencia.
Esta keynote tuvo, además, una carga simbólica especial al tratarse de la última de Tim Cook como CEO de Apple, que deja paso a John Ternus a partir de septiembre. "La WWDC dejó claro que la próxima fase de Apple Intelligence se centrará en hacer que la inteligencia artificial sea más personal, contextual e intuitiva en todos los dispositivos. Se trata, además, de una transición que se desarrollará a lo largo de varios años. Apple todavía debe demostrar que Siri y el conjunto de sus capacidades de inteligencia artificial pueden pasar de ser una promesa a convertirse en una herramienta útil para el día a día.
El reto no consiste únicamente en demostrar avances técnicos, sino en conseguir que la inteligencia artificial permanezca prácticamente invisible en segundo plano y aporte valor justo en los momentos que realmente importan", explica Paolo Pescatore, analista y fundador de PP Foresight.
Pero aunque se presentó en junio, el lanzamiento de la nueva apuesta de Apple llegaba con letra pequeña. La versión definitiva de Siri AI estará disponible en septiembre, coincidiendo con la presentación de la nueva generación de iPhone, pero inicialmente solo en inglés. Apple no ha confirmado fecha para el español y las funciones más avanzadas del asistente enfrentarán restricciones iniciales en la Unión Europea tanto en iPhone como en iPad, por motivos regulatorios de la ley de mercados digitales.
"Si la nueva Siri funciona tal y como se mostró, Apple Intelligence podría convertirse en una de las actualizaciones de ecosistema más importantes desde que la App Store evolucionó hasta convertirse en una plataforma de servicios. Profundizaría la fidelidad de los usuarios, aumentaría el valor de los dispositivos más recientes y reposicionaría los sistemas operativos de Apple en torno a la inteligencia personal", explica Francisco Jeronimo, analista de IDC.
¿Llegan a tiempo?
Apple se ha caracterizado en los últimos años por dejar que otros abran el camino con sus dispositivos y luego presentar una versión pulida y mejorada que capta a los usuarios. La duda ahora es si ocurrirá lo mismo con la inteligencia artificial, o ya es demasiado tarde.
Según Pescatore, Apple podría jugar con esa baza a su favor, sobre todo porque la inteligencia artificial todavía no es el factor decisivo en la mayoría de las decisiones de compra de dispositivos por parte de los consumidores.
"Los usuarios siguen valorando especialmente la duración de la batería, la calidad de la cámara, el rendimiento, el diseño, la fiabilidad y la experiencia general de uso. Sin embargo, esta situación está cambiando rápidamente a medida que los dispositivos impulsados por inteligencia artificial acaparan titulares, elevan las expectativas y empiezan a conectar con un número cada vez mayor de usuarios. Ahora, Apple debe demostrar que su estrategia de inteligencia artificial no consiste simplemente en ponerse al día, sino en sentar las bases de la próxima erade la informática personalizada".
De momento, ese retraso también ha tenido un coste humano y organizativo. John Giannandrea, el ejecutivo que Apple había fichado en 2018 procedente de Google para liderar precisamente esta transformación, salió de la compañía este año sin haber entregado un producto de inteligencia artificial que estuviera a la altura de las expectativas.
Ahora, este área está liderada de forma conjunta por Craig Federighi, responsable general de software y estrategia de inteligencia artificial, y Amar Subramanya, quien asumió el cargo tras el relevo de Giannandrea. Ambos operarán bajo el mando del nuevo CEO de la compañía, John Ternus, que asume el puesto con la necesidad de demostrar que Apple tiene un rumbo claro en cuanto a su futuro en inteligencia artificial.
"Heredará una compañía con uno de los ecosistemas de hardware más sólidos del mundo, pero el próximo capítulo estará definido por lo inteligentemente que ese hardware funcione para los usuarios. Para un líder con un profundo ADN de producto, la oportunidad consiste en hacerque Apple Intelligence sea inseparable de los dispositivos Apple", explica el analista de IDC.