La temperatura del mar bate su récord de julio y activa olas de calor marinas severas en el Mediterráneo occidental
来源: 编辑:编辑部 发布:2026/08/12 11:34:16
La temperatura media de la superficie del mar en el conjunto del océano extrapolar (entre 60° sur y 60° norte) alcanzó en julio de 2026 los 20,96 grados centígrados, el valor más alto jamás registrado para ese mes y por encima del récord anterior, los 20,89 grados de julio de 2023. Así lo recoge el boletín climático mensual del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), implementado por el Centro Europeo de Predicción a Plazo Medio (ECMWF), un dato que llega acompañado de récords locales en la costa atlántica europea y en el Mediterráneo occidental y de la aparición generalizada de olas de calor marinas de intensidad fuerte o severa.
El calentamiento del mar en el arco atlántico y en la cuenca mediterránea occidental se produce en un contexto global condicionado por el desarrollo del fenómeno de El Niño en el Pacífico ecuatorial, que ha mantenido la temperatura de amplias zonas del Pacífico tropical en niveles excepcionalmente altos y que, según Copernicus, se prevé que se intensifique en los próximos meses. En el Atlántico y el Mediterráneo occidental, los valores récord de julio se asocian a olas de calor marinas de amplia extensión que afectan a las comunidades costeras y a los ecosistemas litorales.
En el conjunto del planeta, julio de 2026 fue el segundo julio más cálido de la serie histórica ERA5, empatado con julio de 2024 y solo por detrás del récord de julio de 2023. La temperatura media global del aire en superficie se situó en 16,90 grados, 0,67 grados por encima de la media del periodo 1991-2020 y 1,47 grados por encima del promedio preindustrial estimado para 1850-1900.
Europa registró una temperatura media terrestre de 20,49 grados en julio, la undécima más alta para el mes en la serie histórica, 0,66 grados por encima de la media 1991-2020. La cifra queda amortiguada por un contraste marcado entre el oeste y el este del continente. Mientras la mitad occidental, y en particular Francia, España, Inglaterra e Irlanda, registró temperaturas muy por encima de la media, buena parte del este europeo y Escandinavia se mantuvieron por debajo del promedio.
Europa occidental encadenó en julio la tercera y la cuarta ola de calor desde mayo, un episodio menos intenso que las olas de junio pero excepcional por su persistencia. La temperatura media del bimestre junio-julio en la región alcanzó los 21,62 grados, 2,79 grados por encima de la media, lo que constituye el registro más alto de la serie y supera el anterior récord bimestral, correspondiente al verano de 2022.
Ese calor sostenido ha coincidido con una sequía extensa. La humedad del suelo cayó a niveles críticos en Francia, España, partes de Alemania y Reino Unido, con déficits de precipitación y humedad edáfica calificados de excepcionales o récord por las agencias meteorológicas nacionales. La humedad superficial en Europa occidental fue incluso menor que la registrada en julio de 2022, el último verano con una sequía severa en la región, y esa combinación de calor y suelos secos alimentó una actividad de incendios excepcional, tanto en superficie quemada como en emisiones a la atmósfera.
Los caudales de los principales ríos europeos también se resintieron. El boletín señala descensos muy por debajo de la media, y en algunos tramos excepcionalmente bajos, en gran parte de las zonas afectadas por la sequía, con el Sena, el Rin y el Danubio como cauces particularmente golpeados. Los tres son ejes centrales del transporte fluvial de mercancías en Europa: el Rin conecta los grandes puertos del norte del continente (Róterdam, Amberes) con los centros industriales de Alemania y Suiza; el Danubio articula el corredor centroeuropeo hacia el mar Negro; y el Sena vincula la región parisina con el complejo portuario del Havre-Ruan. Copernicus advierte de que los caudales bajos aumentan la presión sobre el abastecimiento urbano, el regadío, los ecosistemas acuáticos, la navegación y la producción de energía en varios países.
Al calor y la sequía continentales se une un déficit persistente de hielo marino. La extensión del hielo del Ártico fue la sexta más baja registrada para un mes de julio, con valores particularmente reducidos en el norte del mar de Barents, en el entorno de Svalbard y la Tierra de Francisco José. En la Antártida, la extensión de hielo marino ocupó el quinto puesto más bajo, con superficies por debajo de la media en la mayoría de los sectores oceánicos, con la salvedad del mar de Amundsen.
Samantha Burgess, responsable estratégica de Clima en el ECMWF, atribuye lo ocurrido a la combinación de sistemas de altas presiones y suelos resecos. «Julio de 2026 fue el tercer mes consecutivo de calor excepcional en Europa occidental, lo que ha llevado la temperatura combinada de junio y julio a un nuevo récord para la región», señala, y añade que «los sistemas persistentes de altas presiones han atrapado el calor sobre Europa occidental, y las temperaturas extremas han amplificado además la sequía generalizada. A medida que los suelos se secan, pierden su capacidad de proporcionar enfriamiento natural, lo que permite que el calor se acumule con mayor rapidez». La responsable concluye que se trata de «un ejemplo claro de cómo el cambio climático está haciendo más extremos los episodios de calor, en los que calor y sequía se retroalimentan mutuamente».
Laurence Rouil, director del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), pone el foco en los incendios y en el transporte de humo a larga distancia. «El mes pasado se registró una actividad excepcional de incendios forestales en Europa occidental, en términos de superficie quemada y emisiones», indica el responsable, que apunta a que los grandes incendios «producen más humo y lo inyectan a mayor altura en la atmósfera, de forma que puede desplazarse más lejos y afectar a la calidad del aire no solo localmente, sino en toda la región». Rouil advierte, por último, de que países con relativamente pocos incendios pueden verse cada vez más afectados por el transporte a larga distancia del humo, «incluso a miles de kilómetros de distancia».